miércoles, 13 de julio de 2011

¿Hacer crítica sin alienación?

Una crítica desde la valoración de la autonomía se enfrenta a múltiples obstáculos. Uno de ellos es la alienación, el extrañamiento de lo que somos. Desde cierta izquierda con rasgos de histerismo, la alienación es a la sociedad capitalista. Allí estaría uno de sus límites para pensar en un horizonte más amplio. Ignoran que toda pérdida de nuestra autonomía de pensamiento pasa por redefinir (considerando que las sociedades cambian) fronteras de una moral presupuesta como base del bien. En la alienación, odio y amor están cruzados de representaciones del bien y del mal. La historia prueba qie ambas palabras justifican el uno o el otro. De allí que una teoría crítica fundada en ideas de emancipación del humano debe enfrentarse con fetiches y mitos. La violencia entre individuos buscando su autoafirmación y los colectivos imponiendo su moralidad, es la cuerda extendida por donde se mueve la alienación. Entonces parece serio atreverse a pensar que el problema no es de violencia, sino del tipo de alienación que pone en circulación la destrucción del otro. Interesa, en tal sentido, denunciar y mostrar los efectos del extrañamiento del sujeto para confirmar y, así reconocerse, como objeto de consumo masivo que habla de libertad, pero que carece de ella.

martes, 28 de junio de 2011

De la violencia y el odio como disparadores de la crítica

Hacer crítica no sólo es atreverse a ser criticado, sino también es atreverse a probar nuestra capacidad de tolerancia. Viviendo en un continente (hablo desde Venezuela) donde casi por código genético se nos transmite la idea de que nos deben algo porque aquí vino un hombre blanco y acabó con los aborígenes  autóctonos; nos convierte en sujetos sospechosos de ser tolerantes. Tal sospecha la expresamos con cierto culto al odio y la violencia. Es como si de pronto, entre nosotros, toda forma de violencia y odio está justificada desde el lugar de esa deuda (casi histórica) nombrada antes. Curiosamente, un continente que fue dominado por la combinación de símbolo (la cruz), perros  y armas y, que son figuras de dominio violento; ahora también desde ese símbolo se le exige paz . ¿Es posible que sea posible vivir en paz cuando se nace en un ambiente violento y de odio? Una teoría crítica, desde el lugar que hablo tiene necesidad prioritaria de informar antes sobre esta otra pregunta: ¿Quién se va a encargar de los pobres como lugar donde anida la mayor simbología de la violencia? Por ahora,  en Venezuela hemos probado que el problema no es de dinero, porque se vende un producto vital para la dinámica del capital. ¿Entonces de qué se trata?

domingo, 19 de junio de 2011

CRITICAR EL ESTADO AUTORITARIO. Nos hemos acostumbrado a aceptar la idea de Estado con cierta neutralidad, como si en esa figura no estuviese el virus más letal para ser libre y autónomo. En 1940 M. Horkheimer escribió un ensayo con el título: El Estado Autoritario. Allí hay datos que para los venezolanos tienen vigencia: <En todas sus variantes el Estado Autoritario es represivo. El derroche masivo no se lleva a cabo a través de mecanismos económicos en el sentido clásico; se origina sin embargo en las desvergonzadas necesidades del aparato de poder y en la destrucción de toda iniciativa de los dominados: la obediencia no es tan productiva.> Observemos cómo parte de de esa intuición se viene cumpliendo en los socialismos conocidos: socialdemócrata, stalinista, cubano, albano, demócratacristiano. En fin, la represión del Estado y su violencia lo que hace hoy, en tiempos postmodernos, es maquillar sus estrategias. Abunda en esa figura el burócrata, el mantenidos del partido, el elaborador de listas excluyentes. Una teoría crítica seria tiene necesidad de mostrar las garras dominantes de ese tipo de Estado. La idea de democracia participativa, frente a la representativa no hace más que darle legitimidad a ese estado autoritario.

jueves, 16 de junio de 2011

De cuál teoría crítica se trata hoy. Buena parte de lo que la gente entiende por crítica no lo es, debido más que todo a ciertas consejas que los medios publiicitan: <para qué criticar> <deje eso así> <nada va a cambiar> Algo dentro de nosostros, hablo desde Venezuela, se desarrolló como obstáculo para hacer crítica fundamentada en ideas y no en frases hechas. Si miramos de cerca la conducta de los políticos (de todos los que aspiran ser gobierno) observaremos en sus discursos palabras cruzadas con sectarismo y soberbia, envueltas en un lenguaje de paz, amor y diálogo. Pero basta que haya una tranca de autos para saber cómo reaccionamos los venezolanos ante la más mínima crisis. Lo más parecido es la imagen del busetero que en todas partes hace de las suyas. Ese algo que nos identifica como obstáculo social posiblemente sea constitutivo de la cultura del petróleo. Si quiere saber un poco más sobre esta opinión lea mi columna Tópicos en diariodelosandes.com

jueves, 9 de junio de 2011

Sin la crítica no hay pensamiento emancipador

Sin la crítica no hay pensamiento emancipador
Estamos acostumbrados a vivir dentro de viejos modelos del pensamiento presuponiendo que no hay cambios en la realidad. He allí un obstáculo para hacer avanzar las ideas y, más si se habla de liberación, autonomía y nueva justicia. Desde este espacio me propongo mostrar algunas estrategias discursivas que me han dado resultado en eso de hacer crítica social fundamentada. Dije crítica social y no chismes organizados en nombre de la política para entretener desde los mass-media. Un punto de partida es aproximarnos a algunas ideas de lo que se denominó La Escuela de Francfort. Allí coincidieron un conjunto de proposiciones investigativas que con la llegada del nazismo alemán se vieron interrumpidas y luego sus autores: H. Marcuse, m. Horkheimer, T. Adorno y J. Habermas intentaron continuar en el exilio al que fueron forzados por la barbarie. Un aprimera idea de esa Escuela fue sospechar de una razón liberadora al lado de la lógica del progreso y el desarrollo y donde la idea de la ciencia se asume como la verdad infalible. El contexto donde se da ese movimiento intelectual está marcado por períodos de guerras y enfrentamientos en Europa. La pregunta hoy parece obvia: ¿Estaban los alemanes destinados a ser la cuna del nazismo y la barbarie?

jueves, 2 de junio de 2011

Saludos amigos

Hoy inicio mi comunicación con amigos y otros no tan amigos, esperando comentarios.

Mas información ...