domingo, 19 de junio de 2011

CRITICAR EL ESTADO AUTORITARIO. Nos hemos acostumbrado a aceptar la idea de Estado con cierta neutralidad, como si en esa figura no estuviese el virus más letal para ser libre y autónomo. En 1940 M. Horkheimer escribió un ensayo con el título: El Estado Autoritario. Allí hay datos que para los venezolanos tienen vigencia: <En todas sus variantes el Estado Autoritario es represivo. El derroche masivo no se lleva a cabo a través de mecanismos económicos en el sentido clásico; se origina sin embargo en las desvergonzadas necesidades del aparato de poder y en la destrucción de toda iniciativa de los dominados: la obediencia no es tan productiva.> Observemos cómo parte de de esa intuición se viene cumpliendo en los socialismos conocidos: socialdemócrata, stalinista, cubano, albano, demócratacristiano. En fin, la represión del Estado y su violencia lo que hace hoy, en tiempos postmodernos, es maquillar sus estrategias. Abunda en esa figura el burócrata, el mantenidos del partido, el elaborador de listas excluyentes. Una teoría crítica seria tiene necesidad de mostrar las garras dominantes de ese tipo de Estado. La idea de democracia participativa, frente a la representativa no hace más que darle legitimidad a ese estado autoritario.

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