lunes, 12 de octubre de 2015

DE CÓMO LO QUE HOY ES MAÑANA YA NO

Estamos en pleno apogeo postmoderno, tal como el texto de J. F. Lyotard: La condición postmoderna, intuyó en 1987. son 28 años y ya la cosa no se mueve en torno al concepto, no hay teorías sólidas, los protocolos para un desorden como el Sida invadiendo los cuerpos tiene su propia lógica, sus respectivos conflictos y la ciencia tiene allí un desafío superior al de demostrar que Dios no existe. Cuando se pensaba que de la noción pasabamos al concepto y de allí a la categoría con la finalidad de explicar mejor los fenómenos sociales, nos invade la dictadura de la imagen, la digitalización de la existencia, el aburrimiento del mundo fundando una ética universal. En 1977 la oficina encargada de publicaciones de La universidad de Montreal publicó un libro de J. Pierre con un interesante título: Bachelard ou le concept contre l`image (Bachelard o el concepto contra la imagen). El autor trabajaba así a un maestro de la dualidad epistemológica para quien la reflexión científica y la ensoñación poética tenían aristas donde anidaba la tolerancia del sentido y la posibilidad de separar ideología de ciencia. Para ese entonces había autores que leyeron la ideología desde la literatura con cierta neutralidad de lo que ese término derivó luego en los sistemas políticos totalitarios. En estos tiempos postmos, las ideologías cambiaron de piel, la literatura retomó lo real, la política autoritaria se apoderó de las mesas electorales para legitimar sus métodos, incluso con uniformes militares gastados por el tiempo en puestos burocráticos y de nuevo la guerra regresa como regulador del crecimiento exponencial de las poblaciones. Nunca como ahora las imágenes dicen tanto sobre el espanto y el horror que se pensó era asunto del pasado. Los conceptos de vida y muerte ya no explican como se creyó. El universal del imaginario, un lugar del pensamiento que Bachelard intento construir ya no da para tanto cuando se sabe que las desigualdades y las hambrunas son lo real del contexto. Lo contemporáneo se mueve como lo pensba Cioran: <Qué es un contemporáneo: Alguien que uno ama matar, sin saber demasiado cómo?>

domingo, 2 de agosto de 2015

Bordeaux/31/07/15

Eficacia de la educación: Donde y como?

Lo que en Europa se conoció con el nombre de Ilustración o Modernidad fue un acontecimiento lleno de optimismo donde se suponía que ahora si llegaba la era para el humanismo y una 'etica global garantizadora del bien com'un. Diferentes teorías educativas, teológicas y filosóficas opinaron al respecto. Estudiante, profesor y disciplina se pusieron en acción buscando mejorar la sociedad en aquello que según algunos impedía avanzar a mejor futuro: agresión, violencia, miseria, guerras. Del término virtud se pasó a valores y fundamentos para todo: la democracia, la economía, la ciencia, la educación, la pedagogía. En fin, el optimismo en la ciencia y la tecnología concentró lo que supuestamente le daba fuerza a los saberes de esa modernidad. Algo pasó y tales fundamentos se vinieron abajo, aunque los saberes tecno-científicos siguieron su curso descubriendo, creando, fabricando todo aquello necesario par cualquier idea de progreso y desarrollo. La conclusión es obvia: no ocurrió lo mismo con la regulación ética global presupuesta en el discurso filosófico de la modernidad y como tal la educación  la escuela quedaron atrapadas en las preguntas siguientes: Qu'e es necesario enseñar? Cómo enseñar? Cuáles objetivos privilegiar? Cuál paradigma o modelo aplicar? Con cuál teoría empezar un curso de valores y ética? Cuál sistema de representación social reproducir y en cuál contexto y no en otro? Aquellas sociedades con cierta cohesión cultural le dieron al trabajo y la disciplinarización del alumno una importancia vital para regular y controlar efectos propios del hombre: su agresión y violencia. Otras sociedades dejaron que por casi generación espontánea llegara tal control. El resultado hoy se evidencia en sociedades con amplia miseria y ambigüedad de valores fuertes para tener ciudadanos responsables y sociedades con mejor calidad de vida donde hasta para recolectar la basura y regular el crecimiento demográfico son los nuevos valores. Si eso es humanismo o no es poca cosa a discutir, pero pareciera que hasta por tan obvia tarea se comience a averiguar qué es hoy educar? y cómo? Ciertos textos con títulos llamativos con el vocablo postmodernidad (ver J. F. Lyotard) circulan con estas ideas tratando de llamar la atención hacia algo que pareciera se vino abajo: la lucha por las ideas y el pensamiento. Qu'e diría usted?

lunes, 13 de julio de 2015

Y DE REPENTE LLEGÓ LA DECADENCIA

Si leemos la sociedad occidental desde la cotidianidad y su crisis estaremos de acuerdo con algunos aforismos de F. Nietzsche donde anuncia la llegada de la decadencia de la modernidad por vía de su nihilismo o transfiguración de los valores. Es válido referirse hoy al discurso sobre la metamorfosis del espíritu donde éste pasa de camello a león y de éste a niño. Cuenta mucho aquí las imágenes de tal paso, pues el camello es un animal que se arrodilla para que el hombre le ponga carga, similar a los humanos recargados de valores vaciados de contenido. El león por su naturaleza es la fuerza, el depredador cuya especialidad es identificar seres débiles y, el niño es por su esencia amigo de las preguntas y fundador de sus propios valores, de allí lo difícil de su permeabilidad para cualquier contenido educativo y normativo. También M. Scheler intentó construir su propia teoría de los valores opuestos a los idealizados por E. Kant. En estos tiempos postmodernos donde la tecnología de los Robots expulsa a muchos de su lugar de trabajo, llegamos hoy al desafío del espíritu: ¿Qué hacer frente a una cultura política ocupada del desarrollo sin medir consecuencias sociales y a su vez inyectando cada día el vicio de negar la realidad con sus ideologías? Ni Marx, ni Kant, ni Nietzsche se ocuparon de la destrucción del planeta, ese fue asunto discursivo de las religiones: fin de mundo, llegada del salvador, coas como castigo de los dioses. Muerte y resurrección fueron sus conceptos claves y alguna gente siguió esa tendencia. En este siglo donde cierto liderazgo intelectual pareciera andar de vacaciones nos presente el tema promovido por el líder del cristianismo de Roma, el Papa Francisco. La preocupación por el calentamiento global algunos lo asumen como un problema de costos-beneficios donde ciertas empresas se benefician y otras desaparecen. ¿Cuál discurso desde la ciencia-técnica hasta el religioso- político nos devuelve la confianza en la verdad? ¡En verdad es el calentamiento global el primordial problema del mundo globalizado o su decadencia como estilo de vida donde todo cambia? ¿Le preocupa ese debate a los pueblos hoy viviendo el espanto del fundamentalismo islámico de ISIS? La decadencia pudiera reconvertirse hoy en un nuevo concepto para repensar el asunto de los valores, poniendo el énfasis en cuáles devinieron opacos e inútiles y a cuáles darle espacio real. Se pensó que ante la sospecha de que ya los dioses no vigilaban ni castigaban lo dañino del hombre como matar y robar, lo mejor era el uso de cámaras de vigilancia y luego las instituciones se ocupaban de sancionar. Paradógicamente la libertad como conquista y la vida privada fueron afectadas y el uso político-comercial de la información recogida y clasificada por terceros y cuerpos policiales se convirtió en un nuevo negocio. El choque cultural de nuevo regresa entre otorgarle valor de vida a la tecnología o revivir el culto religiosos como idea-fuerza frente a la crisis. El debate no es superfluo pues algo de eso también lo muestran las filosofías y teologías, con el agravante del volumen de información que anda en la red y la dificultad de asimilarla ante la fuerza del hedonismo postmoderno. Atreverse a pensar en estos tiempos pareciera ser una tarea difícil, pero prioritaria. ¡Escoja usted!







martes, 7 de julio de 2015

ESA VIOLENCIA QUE NO VINO DE LEJOS

En Venezuela vivimos una situación que escapa a los paradigmas tradicionales de agresión y violencia, pues una suerte de guerra no declarada, de impunidad, de confusión entre la figura de Estado (presupuesto por la democracia como árbitro de la sociedad) y gobierno decretado (fuera de la Constitución de 1999) socialista y a favor de los pobres. Esta coartada política en el fondo es garantía de la vía expedita de agresión-violencia: la impunidad, práctica garantizada cuando los jueces son nombrados a dedo y si hay concursos son estos de dudosa credibilidad ante la idea de justicia y equidad. Lo cotidiano devino, entre nosotros, espanto, horror y dolor ante un delincuente sin rostro definido y sin lugar de residencia, pues lo anónimo se hizo de las calles y plazas en un decreto de silencio y abuso colectivo. Que a las 6  de la tarde todos aquellos sin escoltas tengamos que enserrarnos en nuestras viviendas no es una invención de los mass-media. Cierto código, casi de origen genético, forma parte de nuestra existencia cruel y sobresale cuando se simplifica al máximo una idea de cultura de la derrota y de una deuda impagable que los colonizadores asumieron y no pagaron. En esa cultura hay de todo: reformistas, revolucionarios, santos, arrepentidos, rencorosos, frustrados, fundamentalistas. No por azar cuando la masa se mueve lo hace movidas por consignas y gritos, como las manadas de lobos y su energía de grupo, He aquí algunas de ellas: <Porque la propiedad existe hay guerras, motines e injusticias> San Agustin. En Paris del Mayo de 1968 se escribieron consignas bien puntuales sobre este clima cultural que en América tuvo sus cultores: <La humanidad no podrá vivir libre hasta que el último capitalista haya sido ahorcado con las tripas del último burócrata> Las palabras no son neutras y en eso de agresión y violencia menos. ¿Cómo cambiar ese estado de cosas reproductor de la violencia? es una reflexión permanente de este Blog. De aquí la intención teórica de hurgar en pensamientos y teorías, no para eliminar algo que es profundamente nuestro, sino intentando regulaciones y controles dentro de una ética de la responsabilidad. Tan complejo como eso, pero hay que atreverse a pensar en otras direcciones. Saque usted conclusiones.

miércoles, 1 de julio de 2015

¿Son lo mismo escuela y educación?

De entrada pareciera que sí y así lo entendieron los modernos intentando recrear la herencia griega de pedagogía e instrucción. Hoy en pleno siglo XXI y, con la digitalización de la economía y por supuesto de buena parte de la sociedad no se observa muy coherente tal supuesto de similitud. No sólo es el asunto de la economía y las profesiones preparando para el trabajo donde habría que hurgar un poco, sino en el derrumbe de fundamentos y valores que cada día observamos. A la escuela se envía al niño con la finalidad, mal entendida, de que se ocupen de él unos profesionales presupuestos para educar, pero esos sujetos sin rostro también tienen averiados sus valores y muchos de ellos incapacitados para que lo que enseñan se refleje como lógica del bien común en sus hijos. Una manifestación visible de que algo allí ya no funciona como pensaron Rousseau, Kant, Descartes, Sócrates y otros del grupo. Crisis le colocaron donde no sé para intentar recortar el mal y darle sentido epistemológico. La palabrita también perdió su magia, desde su origen en el discurso médico, pasando por la sociología y los economistas; éstos casi brujos en eso de diagnosticar el por-venir. ¿Y entonces qué queda para la educación? Pues usted puede egresar de no importa cuál nivel escolar y eso no significa que sea un sujeto educado, si por tal cosa entendemos urbanidad, ciudadanía, ética, moral y comportamiento con sentido estético. Muchos gobernantes , políticos y empresarios con un bulto de títulos y diplomas aún no pasan esta materia. No hablemos de raperos, futbolistas y otras profesiones millonarias. ¿Qué proponer ante ese cuadro? Por lo menos distinguir la diferencia y allí los funcionarios burocráticos de la UNESCO posiblemente no estén de acuerdo pues en el fondo no les agrada saber que en la Grecia de Platón y Aristóteles ese tipo de organizaciones era inútil para hablar de educación y escuela como un todo. La idea cabe en este aforismo: Creer en la filosofía es un signo de buena saludo. Lo que no lo es, es ponerse a pensar. Cioran

domingo, 21 de junio de 2015

21-06-15
 De cómo tramita la violencia el discurso religioso
Existe un metalenguaje sobre la violencia que hace aparecer a ciertas religiones, la cristiana por ejemplo, como sinónimo de paz. El mismo circula dejando a un lado un interesante texto cuya identificación es Salmo 137 y dice así: <Junto a los ríos de Babilonia allí nos sentábamos y llorábamos acordándonos de Sion; de los sauces del lugar habíamos colgado nuestras arpas. Y nuestros carceleros nos pedían canciones, nuestros asoladores nos pedían alegría. Cantadnos un cántico de Sion, nos dijeron. ¿Cómo cantar los cantos de Jahveh en tierra extraña? Jerusalem, si llegara a olvidarte, que mi mano derecha se seque; que mi lengua se pegue al paladar si alguna vez no te recuerdo; si no pongo a Jerusalem por encima de toda alegría. ¡Oh, Jahveh! Recuerda los hijos de Edom el día de Jerusalem, cuando decían: arrasadla, arrasadla hasta los cimientos. Oh, Babilonia, que nos devastaste, bendito quien te haga pagar lo que nos hiciste, bendito el que tome a tus niños y los estrelle contra las piedras> Esto data del Siglo VI a. C., y se intuyen imágenes de la representación social de venganza, odio, resistencia y persona humillada. De tal manera que sobre el fenómeno de la violencia hay mucho que decir en este clima cultural postmoderno, más allá de un decreto de paz cuando se mantienen aquellas condiciones de incomodidad para la persona sometida. El debate no se termina.

sábado, 6 de junio de 2015

Saludos, de nuevo intentando mantenerme en la crítica. Tenía descuidado el Blog, en parte por pereza y también porque no tenía mucho que decir. Ahora pienso hay algo por allí en mis neuronas que dentro de la nube que cubre a Venezuela busca repensarla. Qué tenemos hoy, pues un cierto capricho del gobierno por hacer revivir viejas ideas estalinistas sin importar las consecuencias de ello. Es así como la burocracia, la escasez, la manipulación discursiva y otras cosas más nos muestran cómo ser intolerantes y pobres vendiendo el principal producto que mueve a la sociedad del capital: el petróleo. En esa tarea destacan formaciones discursivas interesantes: Violencia, atracos, inseguridad, persecución política. De hecho, cómo llamar a esta sociedad se convierte en un desafío para las ciencias sociales, No sólo abundan las contradicciones sino que el malestar se instaló en nuestra cotidianidad para decir que no era cierto eso de que en Venezuela estaba el Paraíso, pues lo que tenemos no lo enviaron los extraterrestres. Qué pasaba entonces. Ausencia de crítica pudiera ser un punto de referencia para debatir. Tal malestar, en un mundo postmo, con el dinero digital globalizado y una cultura del consumo nos dice que la satisfacción a necesidades elementales se convirtió en objetivo político del gobierno (cívico-militar) inaugurado por el Sr. Hugo Chávez y como tal fue atacada y negada al punto de tener que hacer hoy largas colas, con la respectiva agresión entre la gente. El vacío, la duda, la nostalgia y la incertidumbre pasaron a ser ahora las claves del sentido existancial; pues no sabemos qué será lo trágico el día siguiente de nuestra noche. De cuál cultura hablamos hoy entre nosotros para cubrirla con eso tan etéreo como El socialismo del siglo XXI. Incluso la idea de crisis es insuficiente para dar cuenta de esta pesadilla política. ¡Puede llamarse sociedad a esta montonera que tenemos! Que otros me ayuden a descifrar esta maraña de mentiras cruzadas con la complicidad internacional de quienes nombran la democracia hasta que las migajas del petróleo les llegan. La invitación a debatir está abierta.