Estamos en pleno apogeo postmoderno, tal como el texto de J. F. Lyotard: La condición postmoderna, intuyó en 1987. son 28 años y ya la cosa no se mueve en torno al concepto, no hay teorías sólidas, los protocolos para un desorden como el Sida invadiendo los cuerpos tiene su propia lógica, sus respectivos conflictos y la ciencia tiene allí un desafío superior al de demostrar que Dios no existe. Cuando se pensaba que de la noción pasabamos al concepto y de allí a la categoría con la finalidad de explicar mejor los fenómenos sociales, nos invade la dictadura de la imagen, la digitalización de la existencia, el aburrimiento del mundo fundando una ética universal. En 1977 la oficina encargada de publicaciones de La universidad de Montreal publicó un libro de J. Pierre con un interesante título: Bachelard ou le concept contre l`image (Bachelard o el concepto contra la imagen). El autor trabajaba así a un maestro de la dualidad epistemológica para quien la reflexión científica y la ensoñación poética tenían aristas donde anidaba la tolerancia del sentido y la posibilidad de separar ideología de ciencia. Para ese entonces había autores que leyeron la ideología desde la literatura con cierta neutralidad de lo que ese término derivó luego en los sistemas políticos totalitarios. En estos tiempos postmos, las ideologías cambiaron de piel, la literatura retomó lo real, la política autoritaria se apoderó de las mesas electorales para legitimar sus métodos, incluso con uniformes militares gastados por el tiempo en puestos burocráticos y de nuevo la guerra regresa como regulador del crecimiento exponencial de las poblaciones. Nunca como ahora las imágenes dicen tanto sobre el espanto y el horror que se pensó era asunto del pasado. Los conceptos de vida y muerte ya no explican como se creyó. El universal del imaginario, un lugar del pensamiento que Bachelard intento construir ya no da para tanto cuando se sabe que las desigualdades y las hambrunas son lo real del contexto. Lo contemporáneo se mueve como lo pensba Cioran: <Qué es un contemporáneo: Alguien que uno ama matar, sin saber demasiado cómo?>
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