martes, 28 de junio de 2011
De la violencia y el odio como disparadores de la crítica
Hacer crítica no sólo es atreverse a ser criticado, sino también es atreverse a probar nuestra capacidad de tolerancia. Viviendo en un continente (hablo desde Venezuela) donde casi por código genético se nos transmite la idea de que nos deben algo porque aquí vino un hombre blanco y acabó con los aborígenes autóctonos; nos convierte en sujetos sospechosos de ser tolerantes. Tal sospecha la expresamos con cierto culto al odio y la violencia. Es como si de pronto, entre nosotros, toda forma de violencia y odio está justificada desde el lugar de esa deuda (casi histórica) nombrada antes. Curiosamente, un continente que fue dominado por la combinación de símbolo (la cruz), perros y armas y, que son figuras de dominio violento; ahora también desde ese símbolo se le exige paz . ¿Es posible que sea posible vivir en paz cuando se nace en un ambiente violento y de odio? Una teoría crítica, desde el lugar que hablo tiene necesidad prioritaria de informar antes sobre esta otra pregunta: ¿Quién se va a encargar de los pobres como lugar donde anida la mayor simbología de la violencia? Por ahora, en Venezuela hemos probado que el problema no es de dinero, porque se vende un producto vital para la dinámica del capital. ¿Entonces de qué se trata?
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SALUDOS YA LOGRE ENTRAR AL BLOG
ResponderEliminarSE VE QUE HAY TEMAS MUY INTERESANTES Y ACORDE CON LA TRISTE REALIDAD QUE VIVE NUESTRO PAIS
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