Sin la crítica no hay pensamiento emancipador
Estamos acostumbrados a vivir dentro de viejos modelos del pensamiento presuponiendo que no hay cambios en la realidad. He allí un obstáculo para hacer avanzar las ideas y, más si se habla de liberación, autonomía y nueva justicia. Desde este espacio me propongo mostrar algunas estrategias discursivas que me han dado resultado en eso de hacer crítica social fundamentada. Dije crítica social y no chismes organizados en nombre de la política para entretener desde los mass-media. Un punto de partida es aproximarnos a algunas ideas de lo que se denominó La Escuela de Francfort. Allí coincidieron un conjunto de proposiciones investigativas que con la llegada del nazismo alemán se vieron interrumpidas y luego sus autores: H. Marcuse, m. Horkheimer, T. Adorno y J. Habermas intentaron continuar en el exilio al que fueron forzados por la barbarie. Un aprimera idea de esa Escuela fue sospechar de una razón liberadora al lado de la lógica del progreso y el desarrollo y donde la idea de la ciencia se asume como la verdad infalible. El contexto donde se da ese movimiento intelectual está marcado por períodos de guerras y enfrentamientos en Europa. La pregunta hoy parece obvia: ¿Estaban los alemanes destinados a ser la cuna del nazismo y la barbarie?
Todas las sociedades son cuna de nuevos nazismos y barbaries, se encuentran latentes en sus discursos societales, desde los antiguos imperios y nuevas potencias lo que ha prevalecido es la conquista y el asesinato, la imposición de sus ideas a los demás. El caso del nazismo es sacado a la luz como idea de lo que no se debe revivir, pero hasta que punto ya todas esas predicas no están presente en nuestra sociedad y aún más reeditados con nuevas luchas donde contradictoriamente se llevan mensajes de libertad. En el caso de Venezuela creo que abría que revisar el Bolivarianismo como un "fundamentalismo religioso laico" que nos conducen a las predicas autoritarias y nos tiene viviendo del pasado..
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