lunes, 13 de julio de 2015

Y DE REPENTE LLEGÓ LA DECADENCIA

Si leemos la sociedad occidental desde la cotidianidad y su crisis estaremos de acuerdo con algunos aforismos de F. Nietzsche donde anuncia la llegada de la decadencia de la modernidad por vía de su nihilismo o transfiguración de los valores. Es válido referirse hoy al discurso sobre la metamorfosis del espíritu donde éste pasa de camello a león y de éste a niño. Cuenta mucho aquí las imágenes de tal paso, pues el camello es un animal que se arrodilla para que el hombre le ponga carga, similar a los humanos recargados de valores vaciados de contenido. El león por su naturaleza es la fuerza, el depredador cuya especialidad es identificar seres débiles y, el niño es por su esencia amigo de las preguntas y fundador de sus propios valores, de allí lo difícil de su permeabilidad para cualquier contenido educativo y normativo. También M. Scheler intentó construir su propia teoría de los valores opuestos a los idealizados por E. Kant. En estos tiempos postmodernos donde la tecnología de los Robots expulsa a muchos de su lugar de trabajo, llegamos hoy al desafío del espíritu: ¿Qué hacer frente a una cultura política ocupada del desarrollo sin medir consecuencias sociales y a su vez inyectando cada día el vicio de negar la realidad con sus ideologías? Ni Marx, ni Kant, ni Nietzsche se ocuparon de la destrucción del planeta, ese fue asunto discursivo de las religiones: fin de mundo, llegada del salvador, coas como castigo de los dioses. Muerte y resurrección fueron sus conceptos claves y alguna gente siguió esa tendencia. En este siglo donde cierto liderazgo intelectual pareciera andar de vacaciones nos presente el tema promovido por el líder del cristianismo de Roma, el Papa Francisco. La preocupación por el calentamiento global algunos lo asumen como un problema de costos-beneficios donde ciertas empresas se benefician y otras desaparecen. ¿Cuál discurso desde la ciencia-técnica hasta el religioso- político nos devuelve la confianza en la verdad? ¡En verdad es el calentamiento global el primordial problema del mundo globalizado o su decadencia como estilo de vida donde todo cambia? ¿Le preocupa ese debate a los pueblos hoy viviendo el espanto del fundamentalismo islámico de ISIS? La decadencia pudiera reconvertirse hoy en un nuevo concepto para repensar el asunto de los valores, poniendo el énfasis en cuáles devinieron opacos e inútiles y a cuáles darle espacio real. Se pensó que ante la sospecha de que ya los dioses no vigilaban ni castigaban lo dañino del hombre como matar y robar, lo mejor era el uso de cámaras de vigilancia y luego las instituciones se ocupaban de sancionar. Paradógicamente la libertad como conquista y la vida privada fueron afectadas y el uso político-comercial de la información recogida y clasificada por terceros y cuerpos policiales se convirtió en un nuevo negocio. El choque cultural de nuevo regresa entre otorgarle valor de vida a la tecnología o revivir el culto religiosos como idea-fuerza frente a la crisis. El debate no es superfluo pues algo de eso también lo muestran las filosofías y teologías, con el agravante del volumen de información que anda en la red y la dificultad de asimilarla ante la fuerza del hedonismo postmoderno. Atreverse a pensar en estos tiempos pareciera ser una tarea difícil, pero prioritaria. ¡Escoja usted!







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